Los sentidos y sus matices

El mundo de los sentidos es amplio, rico en matices y nos ofrece un material importante para el goce de la vida. Tan sólo tenemos que desarrollar nuestra percepción sensorial y buscar olores, sabores, imágenes, sonidos y texturas del entorno que nos rodea. Y sentir que cada sensación nueva nos pertenece, nos atrapa por completo.

Oír la pasión

El oído puede conducirnos al placer, como escuchar una ópera, el ruido del mar, el viento… son sonidos que nos transmiten paz, tranquilidad; pero también nos conducen al miedo, como el rugido de una bestia, o el golpe seco en la puerta de casa. Todos los sonidos tienen su interpretación, pero algunos son insondables y perfectos.

El aroma de tu flor

Muchas veces los olores nos conducen al recuerdo, al pasado: el olor del pan recién horneado, el olor del cuerpo. También despiertan nuestra sensualidad, especialmente los perfumes y esencias. Hay olores repugnantes y otros que nos invitan al sosiego, como el olor a lavanda.

Ninguna novela mejor que El Perfume de Patrick Süskind, para el análisis y descripción de infinidad de olores, llevados con gran maestría al campo de la literatura:

“Cuando se cansaba del espeso caldo de las callejuelas, se iba a lugares más ventilados, donde los olores eran más débiles, se mezclaban con el viento y se extendían casi como un perfume; en el mercado de Les Halles, por ejemplo, donde en los olores del atardecer aún seguía viviendo el día, invisible pero con gran claridad…”

Miro y te veo

La vista atrapa cada día infinidad de imágenes bellas: la puesta del sol, la sonrisa de una amiga, el parque de la ciudad o quizás el jardín botánico… y también otras que nos producen horror y pena: un accidente, o la muerte de un ser querido.La vista es uno de los sentidos más potentes con el que contamos y muy desarrollado en los pintores y poetas.

Firme pero con tacto

¡Qué mejor sensación que la de un abrazo! Sentir el cuerpo de la otra persona y tocar sus manos y su cara. La piel está preparada para sentir el calor, frío, dolor o placer. Con el tacto la lluvia se vuelve una delicia y el sudor fútil.

El gusto por ti

Hay sabores que embriagan y llevan a la adicción. Recordemos la famosa novela de Laura Esquivel, Como agua para chocolate, en dónde la escritora desarrolla al máximo el sentido del gusto, a partir de las recetas de cocina tradicionales.

Isabel Allende, en su conocida Afrodita, escribe las siguientes palabras:

“El placer de un sabor se centra en la lengua y el paladar, aunque a menudo no comienza allí, sino en el recuerdo. Y parte esencial de ese placer reside en los otros sentidos, la vista, el olfato, el tacto, incluso el oído.”

Al final todos los sentidos trabajan en perfecto equilibrio para elevarnos, permitiéndonos caminar día tras día a lo largo de nuestra existencia.

Por José Alfredo Guzmán

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